La auto-compasión, una nueva forma de practicar el bienestar
A partir de los efectos ocasionados por la pandemia, las ciencias del comportamiento han desarrollado nuevas estrategias para generar resiliencia y bienestar. Ante las complejidades de los procesos de adaptación, los seres humanos hemos visto amenazada nuestra estabilidad y sentido de seguridad.
Practicar la auto-compasión, requiere de atención plena a nuestras emociones, contextos, relaciones y circunstancias para comprender que la vulnerabilidad es algo tan humano como los sentimientos y emociones.
Las organizaciones positivas se destacan por promover ambientes de bienestar en los que se pone al centro a las personas y se busca de manera permanente el reconocimiento y la auto-valoración.
El desarrollo de la auto-compasión impacta positivamente entonces la forma en la que nos desenvolvemos en el ámbito laboral; solemos relacionar el crecimiento personal con determinación, resiliencia y trabajo duro, pero este proceso no puede darse sin un ejercicio de auto-reflexión.
Es importante reconocer que, como individuos y seres humanos, poseemos capacidades, fortalezas, debilidades y limitaciones. Especialmente dentro de una organización que busca promover los ambientes laborales de bienestar, no podemos caer en el error de sentirnos superiores o inferiores al resto; esto sólo lleva a una frustración constante, a la complacencia o al derrotismo.
Una vez que aprendemos a tratarnos con más amabilidad y practicamos la auto-compasión, estamos dando el primer paso a alcanzar objetivos realistas y alineados a nuestros rasgos personales, lo que posteriormente se convierte en la base de la mejora.